Es una consulta muy frecuente. La más frecuente. Y si bien es un síntoma a tener en cuenta, en la mayoría de las situaciones no está relacionado con un diagnóstico de algo malo.
Las mamas pueden molestar y doler por muchas causas. Y depende de si la paciente aún menstrúa (tiene la regla) o no. Y por qué tiene que ver con esto? Las hormonas sexuales (que son las que más influyen en la mama) son liberadas por los ovarios. Y estos, hay dos momentos en el mes que trabajan mucho: para la ovulación y antes de que aparezca la menstruación. Recordemos que el ciclo femenino tiene aprox. 28 días. El día 1 de este ciclo es el día que aparece la menstruación (sangrado) que, dependiendo de cada mujer y si toma algún tipo de medicacón, suele durar entre 3 a 7 días. Luego, para el día aprox. 14 de este ciclo (o sea, catorce días después que apareció el sangrado) se entra en la fase de ovulación (este conteo de días es aproximado. En general, contamos estos días pero para adelante y atrás de este día le agregamos 4 días para tener un margen. El cuerpo no es un “relojito” siempre y puede tener variaciones). La ovulación es el momento donde más riesgo hay de quedar embarazada si se tienen relaciones sexuales en esos días (acordate: del día 14 del ciclo, 4 días para adelante y 4 días para atrás).
En estos dos momentos, pre - menstrual (sobre todo) y pre - ovulatorio, las mamas experimentan cambios por estas hormonas que “se alteran”: aumentan de tamaño, se “inflaman”, duelen (sobretodo en los sectores que están más próximos a las axilas) y a veces, duelen mucho. Típicamente, estos síntomas, va a tener relación con estas fechas de las que hablé antes. Pero también tienen características especiales: suelen ser bilaterales (o sea de las dos mamas y en lugares similares en las dos); suelen mejorar con la toma de analgésicos reglados (tomados en forma regular y a intervalos adecuados).
Hay que aclarar que aquellas pacientes que saben que tienen nódulos o quistes en las mamas, ya conocidos, ya estudiados, pueden sentir que estos aumentan levemente de tamaño o molestan más en estos momentos del ciclo. Y eso es esperable cuando las hormonas están teniendo su efecto también sobre estos nódulos.
Hay otras causas de dolor mamario, y pueden estar relacionadas con las estructuras sobre las que están apoyadas las mamas (la parte de adelante del pecho o tórax) o también con la columna. Muchas veces, luego de realizar ejercicio físico, o esfuerzos importantes en la casa o el trabajo, pueden aparecer molestias en la zona de las mamas. Generalmente son de un solo lado o una sola mama, y se relacionan con los movimientos (“cuando levanto el brazo, me duele acá” o “cuando hago este movimiento, me duele allá”), y suelen afectar sobre todo la parte de la mama que está más afuera y arriba (más como yendo para la axila). Pero también puede haber dolor en las zonas que están más cerca del esternón (que es ese hueso que tenemos adelante y en el medio, entre las dos mamas). Generalmente, esta molestia suele estar relacionada con una inflamación en esa región (tiene un nombre propio difícil de pronunciar este síndrome, pero no viene al caso). En ambas situaciones, también con analgésicos reglados (tomados en forma regular y a intervalos adecuados) suelen mejorar.
La columna es otro lugar que puede dar dolor en las mamas. Y ¿cómo es esto si está en otro lugar del cuerpo? Hay procesos como artrosis, por ejemplo, pueden generar que los nervios, que salen desde la columna y que llegan a la mama y a los músculos que ella tiene alrededor (le dan sensibilidad), sean comprimidos. Y eso puede generar dolor, sensación de electricidad, entumecimiento, a veces, hasta dificultad para levantar o extender el brazo. También en estas situaciones puede doler el cuello, o la cabeza junto con todo lo demás. Y además, este dolor “ya lo tuve antes alguna vez” o “es siempre así…alguna vez vi a un especialista que me dijo que tenía la columna rectificada o artrosis o lo que fuera”. En estos casos, sólo con analgésicos no va a funcionar y es necesario concurrir a un especialista de traumatología para que haga los estudios pertinentes y que de un tratamiento especial
Acerca de la Mastología
Cuántas veces escuchamos: “la salud es el bien más preciado”. Y sí, coincido, lo es en todas sus esferas: psíquica, álmica, espiritual y física. Preservar la salud y poder recuperarla, si hiciera falta, es una tarea individual pero que en ocasiones necesita de ayuda.
La salud mamaria no escapa a este concepto. Muchas veces se posterga nuestro cuidado, nuestros controles. A veces por falta de tiempo, otras veces, por miedo. Muchas historias de vida, pasadas y actuales, se encuentran en cada paciente. Y eso también hace a la salud y su modo de cuidarla.
Pero es importante saber que, en primer lugar, no todo en la mama tiene que ser algo “malo”. Hay muchos cuadros clínicos y hallazgos en la mama que son benignos. Aunque, a veces, algunos de ellos requieran más atención o una actitud más enérgica por parte del profesional. Otro punto a tener en cuenta es que, si tenemos conciencia de salud y de sus cuidados, no podemos dejar escapar el concepto de detección precoz (en el caso de que lo que encontráramos en la mama no fuera algo “bueno”), y a este respecto, sabemos que cuanto antes se detecte aquello en lo que debemos trabajar, los tratamientos probablemente sean más indolentes y la posibilidad de curación superadora.
Tomar las riendas de nuestro cuidado, de nosotros mismos, con una mirada amorosa, es una manera de transitar este camino con conciencia, plena decisión y valentía para poder mantener nuestra salud, prevenir la aparición de patologías o detectarlas a tiempo.
Y este andar es mejor que se haga acompañada/o, guiada/o y cuidada/o. Para tomar decisiones en base a información actualizada y precisa pero también, en caso de no tenerla, saber encontrarla en un equipo de salud integrador, con soporte para poder ayudarte.
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Dra. Verónica Sanchotena
Especialista en Mastología
Formación Académica y Profesional
- Médica egresada de la Facultad de Medicina de la U.B.A.
- Cirujana general (título avalado y recertificado por U.B.A y Asociación Argentina de Cirugía – MAAC)
- Especialista en Mastología (título avalado y recertificado por la Sociedad de Mastología Argentina)
- Docencia de pre y postgrado
- Experiencia en ensayos clínicos e implementación de protocolos basados en la evidencia
- Desempeño de actividades científicas, de formación y capacitación con educación médica continua
- Actualmente médica de planta de los Servicios de Mastología del Hospital de Oncología M. Curie y del Sanatorio J. Méndez (ObSBA)
Trabajos, Publicaciones y Presentaciones
Artículos científicos publicados en revistas nacionales e internacionales, entre ellos:
Mastitis granulomatosa: enfermedad multifacética – Revista Argentina de Mastología (2012).
Cáncer de mama y metformina – Revista SOGBA (2018).
Prevalencia de malnutrición de riesgo en pacientes con patología oncológica – Current Research in Diabetes and Obesity Journal (2021).
The Transcriptomic Portrait of Locally Advanced Breast Cancer – Frontiers in Oncology (2022).
Implementing Standard Diagnosis and Treatment for Locally Advanced Breast Cancer – JCO Global Oncology (2023).
Varios artículos en Revista de la Sociedad Argentina de Mastología (2024).
Presentaciones en Congresos
Más de 40 presentaciones en Congresos Nacionales e Internacionales de Mastología, Cirugía y Oncología.
Participación en congresos de la Sociedad Argentina de Mastología, Congresos Argentinos de Cirugía, SOGIBA, Congresos Internacionales de Obstetricia y Ginecología, entre otros.
Trabajos destacados: carcinoma metaplásico de mama, mapeo linfático y ganglio centinela, cáncer de mama en el hombre, carcinoma oculto, carcinoma neuroendócrino, fibromatosis mamaria, entre otros.
Premios y Reconocimientos
Premio al mejor trabajo de investigación clínica – Congreso Argentino e Internacional de Oncología Clínica (2017).
Primer premio en presentación de póster – Congreso Latinoamericano de Mastología (2015).
Mención especial en reconstrucción mamaria inmediata – Jornadas Nacionales de Mastología (2022).
Participación en libros y proyectos internacionales
Capítulo en Desmitificar el cáncer (2021).
Participación en proyectos de investigación multicéntricos de la Red Latinoamericana de Cáncer (LACRN).
Preguntas frecuentes
Durante los últimos años se estudiaron muchas cosas relacionadas con las afecciones mamarias, pero sobre todo los genes que conforman los nódulos mamarios y que en pocas ocasiones, cuando son heredados, explican un cáncer de mama. Pero también se estudia cómo el medio ambiente, los hábitos, la alimentación puede tener impacto sobre estos genes y al impactar, hacer un “click”, que ayude (junto con otros factores) a desarrollar un cáncer de mama. Uno de estos factores, que es común a distintos cánceres, es el sobrepeso, el exceso de tejido adiposo corporal. Se vio que cuanto más tejido adiposo presenta una mujer, sobre todo luego de que se retire definitivamente el ciclo (menopausia), más aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Además, se relaciona con el aumento del riesgo de otras afecciones, prevenibles, como infarto, ACV, trastornos metabólicos como la diabetes (exceso de azúcar en sangre que con el tiempo y sin darnos cuenta arruina las arterias de todo el cuerpo, sobre todo las del corazón, las del riñón y las de los ojos, entre otras). Más allá de eso, hay que tener en cuenta que el exceso de tejido adiposo o grasa en el cuerpo, no depende sólo de la dieta, de lo que se come. También hay que actuar al mismo tiempo en otras áreas para favorecer un cambio en el estilo de vida, en la forma de concebir nuestro cuerpo, nuestra mente. Mejorar nuestra alimentación y hacerla más saludable no pasa por comer lechuga y zanahoria. Tiene que ver con nutrir nuestro organismo y que seamos partícipes del proceso. Esa nutrición debería realizarse con alimentos ricos en vitaminas y proteínas, y bajos en azúcares, sal, grasas, conservantes y diferentes químicos (que es lo que tienen los productos ultraprocesados). Otro día hablaremos al respecto de lo relativo a alimentación.
Y el ejercicio, es súper importante. Y debe ser adaptado a cada persona y sus posibilidades de moverse. De nada sirve ir a una clase con bicicletas, y poner una super - carga para hacer fuerza, si me duele tanto la rodilla que no puedo pedalear…. Tampoco hay que pagar un gimnasio necesariamente. En casa con elementos como sillas, botellas de agua y algún colchón o manta grueso, también podemos movernos. Hoy en día con acceso a canales como Youtube MR se puede tomar contacto con diferentes profesores y modalidades de trabajo físico. El nudo de la cuestión es la voluntad y la perseverancia (como para todo, no?).
Sí, claro. No hace mal usar corpiños con aro. Ni tampoco dormir con ellos puestos. Lo que sucede es que hay que saber que todo lo que comprima las mamas y las zonas cercanas a ellas puede después molestar. Y a veces, la tela que recubre esos “aros” puede estar rota o descosida, y ese metal “clavarse” más fuerte en la zona donde apoya y generar dolor, o lastimaduras, por ejemplo.
También hay que tener en cuenta con qué materiales están hechos esos corpiños. Muchas veces, las telas sintéticas (o sea que no son algodón puro) pueden generar irritaciones tanto en la piel de la mama como en el centro donde está la areola y el pezón. Más todavía, si se hace alguna actividad donde se transpira mucho y queda mucho tiempo ese corpiño húmedo pegado a la piel (por ejemplo, en el gimnasio). En verano también hay que tener cuidado con las mallas o bikinis (a veces, son de telas gruesas o tienen forros que hace que estén mucho más tiempo húmedas sobre la piel).
Hay distintas formas de cuidar las mamas. Una de ellas es estar atentas y chequearlas periódicamente. Pero en el día a día hay diferentes medidas que se pueden tomar para evitar que aparezcan dolores o inflamaciones que pueden “complicarnos mucho la vida”. Es aconsejable utilizar ropa interior de algodón puro (sobre todo cuando los pezones son muy prominentes). Y durante el baño, evitar raspar la zona de los pezones con esponjas. Tener en cuenta que los pezones tienen como uno agujeritos muy chiquititos (como los poros de la piel) por donde puede llegar a salir secreción en alguna oportunidad, pero también son una puerta de entrada de microbios. Por ejemplo, si se produce contacto con la boca de alguien, los microbios que tiene normalmente en su boca pueden llegar a ingresar y producir una infección en las mamas (mastitis en términos médicos). No estoy diciendo que haya que olvidarse de esta zona tan erógena e imprescindible en la mujer, sino que una vez que se tuvo el contacto, es conveniente higienizar la zona.
Tampoco es recomendable depilarse alrededor de la areola para evitar que se genere infección de esos poros (foliculitis en términos médicos) que puede complicarse si se hace más profunda la infección. De tener que hacerlo, se sugiere que se haga desinfectando bien la zona antes y después del proceso. Y que si hubiera algún “granito” o “colorado” o “que duele” no se apriete, sino que consulten con médicos para ver qué tratamiento poder seguir.
Otra cosa que viene bien es hidratar la piel de la mama (se incluye la de la areola y pezón) con crema (alguna que ya sepan que no les da alergia o algún tipo de reacción). Esto permite que tenga más elasticidad y al estar menos reseca la piel, se evite la formación de pequeñas grietas en la piel por donde pueden entrar microbios y generar infecciones.
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